Image illustrating: Russian soldiers in Ukraine (editorial)
International
ANÁLISIS

El Estado ruso recompensa a comandantes acusados de matar a sus propias tropas

Una nueva investigación afirma que Rusia ha ascendido o condecorado a oficiales acusados por soldados, familiares y registros filtrados de matar, torturar o sacrificar deliberadamente a sus propios hombres en Ucrania. La afirmación central no es simplemente la brutalidad en el campo de batalla contra las fuerzas ucranianas, sino un sistema de mando interno en el que las ejecuciones punitivas, las misiones suicidas y la impunidad se han convertido en herramientas de disciplina. Investigaciones anteriores de investigadores rusos independientes dijeron que habían identificado a 101 militares acusados de asesinar, torturar o castigar mortalmente a compañeros y que habían verificado al menos 150 muertes. Funcionarios estadounidenses también han dicho que Rusia ejecutó a soldados que se negaron a cumplir órdenes, aunque no proporcionaron detalles de los casos. El Kremlin ha negado las afirmaciones de indisciplina rusa y ha presentado los abusos como un problema ucraniano. Para Europa, la historia importa porque apunta a un modelo de guerra ruso basado en mano de obra coercitiva, no solo en equipos o ideología.

Belgium Impulse Editorial·12 June 2026·3 min read·6 sources
Key signal

Para los votantes belgas, los planificadores de defensa y las familias que siguen la guerra, la historia aclara el tipo de cultura militar rusa que la política de la UE y la OTAN intenta disuadir. Bélgica no es un actor en el campo de batalla, pero Bruselas alberga la toma de decisiones de la OTAN y la UE, mientras que los contribuyentes belgas ayudan a financiar sanciones, ayuda a Ucrania y preparación militar. Si Rusia sostiene ofensivas mediante coerción y mano de obra prescindible, los debates europeos sobre apoyo pasan a tratar menos de una crisis breve y más de una contienda de seguridad prolongada.

Zeroers es un término utilizado en informaciones sobre la jerga del ejército ruso para referirse a comandantes o ejecutores acusados de hacer desaparecer a soldados, provocar su muerte en misiones de castigo o registrarlos como bajas en el campo de batalla. Las Fuerzas Armadas rusas son el ejército regular de Rusia, desplegado en Ucrania desde la invasión a gran escala de Moscú el 24 de febrero de 2022. Ucrania es el Estado invadido cuyas regiones orientales y meridionales siguen siendo el principal campo de batalla. El Wagner Group fue una organización mercenaria rusa dirigida por Yevgeny Prigozhin hasta su muerte en 2023 y conocida por reclutar presos para asaltos con muchas bajas. Vladimir Putin es el presidente y comandante en jefe de Rusia. Donbas es la región industrial del este de Ucrania que abarca Donetsk y Luhansk, un frente central desde 2014. Bakhmut es la ciudad de Donetsk donde Wagner y las fuerzas rusas sufrieron grandes pérdidas en 2022-23. OHCHR es la oficina de derechos humanos de la ONU que documenta denuncias de detención, tortura y ejecución en tiempos de guerra. EUMAM Ukraine es la misión de asistencia militar de la UE creada en 2022 para entrenar a fuerzas ucranianas en Estados miembros de la UE.

Background

La disciplina coercitiva tiene precedentes profundos en la práctica militar rusa y soviética. La Orden soviética n.º 227 del 28 de julio de 1942 creó destacamentos de bloqueo y unidades penales bajo el lema de que retirarse sin órdenes estaba prohibido. Durante la movilización rusa de 2022, informaciones independientes y decretos oficiales rusos mostraron que Moscú endurecía las sanciones por rendición, deserción y negativa a combatir. El modelo de reclutamiento en prisiones de Wagner en 2022-23 normalizó después el uso de convictos en asaltos con muchas bajas alrededor de Bakhmut. Expertos de la ONU dijeron en marzo de 2023 que habían recibido información de que algunos presos reclutados habían sido ejecutados o heridos de gravedad por intentar escapar.

OIS Intelligence

Opposing perspectives

  1. Investigadores de investigación y de derechos humanos

    La investigación enmarca las presuntas ejecuciones como un problema del sistema de mando, no como excesos aislados del campo de batalla. La versión más sólida de esta postura es que testimonios repetidos, registros filtrados y datos de denuncias apuntan a una impunidad institucional: los oficiales que aterrorizan a sus propias filas aún pueden ser útiles para Moscú si mantienen los asaltos en marcha.

  2. Kremlin y narrativa estatal rusa

    El Kremlin ha negado las afirmaciones de indisciplina rusa y sostiene que los abusos y la ilegalidad en el campo de batalla son problemas ucranianos. Su argumento más sólido es que gobiernos hostiles y medios en el exilio tienen incentivos para desacreditar a las fuerzas rusas, mientras que los videos y testimonios de guerra pueden editarse selectivamente o ser imposibles de verificar de forma independiente.

  3. Funcionarios de seguridad occidentales

    Funcionarios estadounidenses han presentado ejecuciones y amenazas contra soldados en retirada como prueba de fallos de moral y liderazgo rusos. Su interpretación más sólida es estratégica: si Moscú necesita coerción para sostener ofensivas, los socios de Ucrania deberían esperar que continúen los costosos ataques rusos, pero también reconocer la fragilidad que hay debajo.

  4. Comunidad del derecho internacional humanitario

    Expertos y observadores de la ONU tratan las presuntas ejecuciones, torturas y abusos contra presos como cuestiones jurídicas, no como argumentos de propaganda. Su marco más sólido es que todas las partes deben investigar denuncias creíbles, pero la opacidad de Rusia y la falta de acceso hacen que la responsabilidad de mando sea especialmente difícil de comprobar durante la guerra.